La llegada del eclipse solar total movilizó este miércoles a millones de personas en España, donde numerosas ciudades y pueblos se prepararon para ofrecer puntos privilegiados de observación del fenómeno.
Desde tempranas horas, familias y grupos de espectadores ocuparon espacios abiertos con sillas y paraguas para esperar el momento de mayor oscuridad. La reducción progresiva de la luz dio paso a una rápida oscuridad que provocó aplausos y expresiones de sorpresa entre los asistentes.
El recorrido del eclipse abarcó una amplia zona del norte y centro de España y Portugal, además de pequeñas franjas de Groenlandia e Islandia. La fase en la que la Luna cubrió por completo el Sol alcanzó su máxima duración frente a Islandia y posteriormente disminuyó al avanzar hacia la península ibérica, antes de finalizar sobre el Mediterráneo.
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